El 29 de noviembre de 1864, el coronel John M. Chivington y un grupo de casi 700 soldados voluntarios llevaron a cabo un ataque de madrugada al pueblo de Sand Creek en el Condado de Kiowa en Colorado. En aquel momento, el área alojaba más de 500 nativos americanos cheyenne y arapajó que creían que estaban seguros bajo la protección del ejército estadounidense y que habían venido al área para firmar un acuerdo de paz con el gobierno. Pero no fue así. Los eventos sangrientos y tumultuosos que siguieron cambiaron el curso de la historia.

Los soldados masacraron más de 150 nativos americanos, la mayoría de ellos mujeres mayores y niños. Mientras las tropas de Chivington fueron recibidas como héroes a su regreso, la masacre de Sand Creek pronto fue reconocida como una desgracia nacional. El incidente ha sido investigado y condenado por dos comités del Congreso y una comisión militar.

El papel de The Conservation Fund

En 1999, arqueólogos del Servicio de Parques Nacionales y de Colorado Historical Society, acompañados por descendientes nativo americanos, descubrieron los restos del sitio de la masacre. En el 2000, el Congreso de los Estados Unidos autorizó el establecimiento de 12,480 acres como el Sitio Histórico de la Masacre de Sand Creek, pero para ello requería que el Servicio de Parques Nacionales adquiriera suficiente terreno de vendedores dispuestos a preservar, conmemorar e interpretar la masacre. Trabajando con terratenientes privados, The Conservation Fund ayudó al Servicio de Parques Nacionales a añadir casi 1,000 acres al sitio. El 23 de abril de 2007, el sitio se convirtió en la unidad oficial número 391 de los parques nacionales de los Estados Unidos.

 “Por cuatro generaciones, mi familia ha criado en estas mismas llanuras de Colorado, azotadas por el viento.” 

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